Aunque estamos en la era digital, todavía hay personas que deciden redactar su testamento «de puño y letra» en un papel en casa. Es lo que legalmente llamamos testamento ológrafo. Aunque es válido en Andalucía, como expertos, solemos desaconsejarlo por los enormes problemas que genera a los herederos.
Los riesgos del testamento en casa
Para que un papel escrito a mano sea válido tras la muerte, los herederos deben pasar por un proceso de adveración y protocolización. Esto implica:
Contratar peritos calígrafos para demostrar que la letra es del fallecido.
Acudir al Notario o al Juez para que validen el documento.
Asumir el riesgo de que el testamento se pierda, se destruya o que un heredero desfavorecido lo oculte.
En comparación, el testamento abierto ante Notario cuesta apenas unos 50-80 €, se queda guardado de forma segura en el Registro de Últimas Voluntades y es prácticamente imposible de impugnar si se ha redactado correctamente.
Ejemplo práctico: El testamento en la mesita de noche
Una señora en Marbella escribe sus deseos en un cuaderno. Al fallecer, sus hijos encuentran el cuaderno, pero uno de ellos, que sale perjudicado, impugna la firma alegando que su madre ya no estaba bien de sus facultades. Los hermanos terminan en un pleito de 3 años y gastando 10 veces más de lo que habría costado un testamento notarial.
Consejos útiles
La fecha es clave: En un testamento ológrafo, si falta la fecha exacta (día, mes y año) o la firma, el documento es nulo.
Seguridad jurídica: El Notario asesora sobre la legalidad de lo que escribes (por ejemplo, para no vulnerar las legítimas), algo que el papel de casa no hace.
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