Bienvenidos al futuro.

El Derecho es una ciencia cambiante que en pro de una mayor seguridad jurídica trata de ir moldeando nuestro ordenamiento de cara a adaptarse a los nuevos tiempos. Las nuevas tecnologías se han convertido en una herramienta plenamente consolidada en nuestra sociedad actual.

La expansión de las redes digitales como medio de comunicación y publicación abre múltiples posibilidades y va unida a importantes cambios en las conductas de los operadores jurídicos, el modo cómo surgen ciertas relaciones privadas, su alcance y configuración, quiénes son sus protagonistas. Semejante transformación de la realidad social determina que la ordenación de los conflictos de intereses vinculados con ese medio plantee importantes retos al ordenamiento jurídico, que debe ser revisado e interpretado para superar una inseguridad jurídica incompatible con la difusión generalizada de internet y el pleno aprovechamiento de sus recursos.

Mentiríamos si afirmamos que hemos llegado al futuro, pues el presente se ha convertido, y a los hechos nos remitimos, en un punto decisivo en lo que a la transformación digital respecta. Múltiples son ya las soluciones digitales que se ofrecen en distintos ámbitos y muchos son los países que están apostando, cada vez más firmemente por ello. El sector legal es también objeto de cambios y no debe anclarse en el tradicionalismo de nuestra noble profesión. Muchos son los elementos digitales que la mayoría de los despachos disfrutan hoy día y, qué duda cabe, les ayuda a ser más eficientes en su práctica diaria: bases de datos digitales, programas de gestión de despachos, de gestión de proyectos y un largo etcétera de soluciones que muchos despachos tienen ya más que implementados.

Sin embargo, y vistas las terribles circunstancias tanto sociales como económicas que nos está suponiendo la actual crisis del Covid-19, ha llegado el momento de dar un giro de tuerca a los modelos de despachos.

Cuando hablamos de una profesión como el ejercicio de la abogacía y con la irrefutable carga de responsabilidad que la misma conlleva, hemos de intentar no hacer probaturas a la hora de proponer nuevas formas de modelos de firmas legales. Es por ello por lo que no sería descabellado el implementar un sandbox en el sector legal que permitiera a las firmas legales conocer nuevos modelos de negocios con base en la tecnología que supongan un nuevo campo de visión dentro del modelo de desarrollo de negocios de estas.

Un sandbox, descrito someramente, es un término anglosajón que denomina a un espacio o banco de pruebas controlado para el desarrollo y maduración de proyectos con bases tecnológica que permite llevar a cabo ciertas pruebas experimentales. La Comisión Europea define el concepto de sandbox como una herramienta para las empresas y los supervisores para descubrir cómo se realiza la regulación actual y cómo puede ser interpretada y aplicada a las soluciones tecnológicas a través de su testeo.

Situación en España.

En nuestro país se está preparando un banco de pruebas, sandbox, para proyectos fintech. De hecho el pasado 18 de Febrero de 2020 se aprobó el proyecto de ley para la creación de un sandbox para la innovación tecnológica en el ámbito financiero, lo que supone un primer paso para implementar esta herramienta en España, que poco a poco y a la sombra de otros países que lideran tanto la implementación de sandboxes como el desarrollo del ecosistema startups, está apostando por este modelo de emprendimiento tecnológico que será un motor económico indiscutible y que generará miles de puestos de empleos.

Y es que también en nuestro país recordemos que se elevó una consulta por el Ministerio de Economía y Empresa para la elaboración de un texto como anteproyecto de “Ley de fomento del ecosistema de Startups”, con objeto de convertir a España en una nación emprendedora a la vanguardia europea del emprendimiento, la generación de empleo y el crecimiento económico sostenible. El plazo para remitir respuestas a la consulta precluyó el 25 de Enero de 2019, por lo que dicho proyecto de ley entendemos que estará guardado en un cajón de sastre a la espera de poder ser aprobada de forma definitiva, esperemos más pronto que tarde.

Si bien es cierto que actualmente, a nivel dispositivo, nuestro país no es un referente, no es menos cierto que a nivel emprendedor los datos nos dicen lo contrario, y es que nuestro país es un generador de talento innato que está llevando a muchos emprendedores españoles a hacerse con reconocimientos y premios a nivel internacional relacionados con el emprendimiento en su rama tecnológica. Muchos de estos emprendedores no dudan en hacer las maletas y desarrollar sus proyectos lejos de nuestras fronteras, por lo que además de dejar escapar talento nos estamos echando piedras sobre nuestro tejado cuando vemos las cifras tanto en facturación como en empleo que estos proyectos conllevan.

Con todo este talento y visto la importancia de una herramienta como un sandbox para testear y supervisar distintos proyectos de base tecnológica, ¿Quién discute que en España con una regulación específica y de calidad no pudiera despegar este sector y llegar a la altura de países que son referencia?

Una mirada internacional.

Estados Unidos. El caso de Utah.

Aunque cuando hablamos de sandbox no es Estados Unidos pionero y referente como el Reino Unido, si que es cierto que llama a atención que el estado de Utah ha visto en la innovación legal una oportunidad para posicionarse y atraer negocio, para ello llevó a cabo la implementación del primer sandbox para proyectos legaltech.

Para ello está basando su esfuerzo en flexibilizar y reconsiderar normas del código ético del ejercicio de la abogacía, lo que facilita redescubrir una nueva dimensión de servicios jurídicos a ofrecer innovadores dentro del sector legal.

California también está estudiando el ejecutar determinados cambios a su código ético para favorecer la creación de nuevos modelos de negocio en el ámbito legal. Entre las medidas flexibilizadoras más atrevidas que se están abordando está la eliminación de la prohibición de referral fees (pago de comisiones por recomendación).

En cualquier caso se trata de una iniciativa, la del sandbox para proyectos legales, que parece pionera dentro del sector legal internacional y que esperemos que sea pronto copiada por otros países.

Reino Unido. Pionero y refente.

Es sin duda alguna el caso más representativo a nivel mundial en lo que a la implementación de un sandbox respecta, pues lleva desde 2015 trabajando en ello supervisado en todo momento por la Financial Conduct Authority (FCA).

La FCA permite, con su expreso consentimiento, la constitución de sandboxes en los que las entidades autorizadas pueden probar sus innovaciones con clientes directamente, sin resultar sancionados en el caso de nos respetar cualquier normativa durante el desarrollo de dichas pruebas, lo que supone toda una ventaja a la hora del desarrollo de determinados proyectos. En caso de que el resultado del testeo sea favorable a los intereses del proyecto, quedaría este sujeto a los requisitos legales correspondientes.

Los resultados hablan por si mismos en el Reino Unido, y es que las estadísticas confirman que, desde 2015, el 90% de las empresa que han formado parte del periodo de pruebas dentro de un espacio controlado, en un sandbox, el 90% continuaron con su actividad empresarial, lo que supone todo un éxito y un ejemplo del que otros países deberían de tomar nota.

Lituania y Holanda. Nuevos jugadores que pisan fuerte.

Lituania es un claro ejemplo de un país que ha entendido las reglas de juego, en el año 2018 desarrolló su primer sandbox, y ha emergido con fuerza dentro del ámbito de las fintech, con un crecimiento muy considerable en número de empresas con licencia fintech.

El caso de Holanda también es destacado, y es que mientras que en otros mercados existe un periodo de pruebas establecido (entre 6 y 12 meses), en el caso del sandbox de Holanda se estudia y valora de forma personalizada cada proyecto durante su fase de testeo. Ello lo caracteriza inevitablemente de un seguimiento más profundo que está comenzando a dar también sus frutos en forma de consolidación de proyectos interesantes.

América Latina se sube al carro de la innovación.

Y es que desde 2018 es una realidad que países como México o Colombia ya han dado un paso al frente para la innovación.

En el caso de México, se promulgó una ley fintech que conllevaba aparejada a la misma la creación de una figura con una función similar al sandbox.

Por su parte Colombia puso en marcha “La Arenera”, que es un banco de pruebas para entidades y proyectos financieros innovadores. Lo llamativo de este caso es que pueden disfrutar del mismo tanto empresas tradicionales como fintech.

Singapur. Innovación asiática.

Y es que Singapur es uno de los casos más destacados en Asia, para ello constituyó un sandbox gestionado por la Autoridad Monetaria de Singapur. Los proyectos que accedan a dicho banco de pruebas, además de asentarse en Singapur, deben contener una tecnología innovadora y suponer un beneficio para la industria nacional.

¿Sólo sandbox para proyectos FinTech?¿Y LegalTech?

Consideramos desde estas líneas que pese a que los sandboxes están desde sus inicios en 2015 en el Reino Unido muy asociados a proyectos fintech, no es menos cierto que resultaría muy positivo si estos bancos de pruebas pudieran estar disponibles y ser extrapolables para todo tipo de soluciones, como para los proyectos legaltech.

En nuestro país, como ya hemos comentado se aprobó el pasado 18 de Febrero de 2020 el proyecto de ley para la creación de un sandbox para la innovación tecnológica en el ámbito financiero, lo que evidentemente supone una novedad y un primer paso que esperemos venga acompañado de una apertura de estos bancos de pruebas a distintos sectores de proyectos tecnológicos.

Será la innovación tecnológica en el sector financiero una importante piedra de partida al encontrarse dicho sector financiero en España extensamente regulado y con distintos estamentos supervisores (Banco de España, Ministerio de Economía, CNMV…), por lo que supondrá todo un reto encajar todo esto con normativa real.

En este sentido las firmas legales a las que nos gusta innovar tendremos que estar ojo avizor a la implementación normativa y práctica del sandbox en nuestro país. Esto puede suponer un nuevo universo de posibilidades para dar rienda suelta a proyectos legales tecnológicos y al emprendimiento en nuestro sector, donde bien es cierto que muchos abogados encontrarán una salida que les atraiga mucho más que el tradicional ejercicio de la abogacía. Tenemos el ejemplo de Utah que hemos analizado, lo que de entrada nos enseña que habría que estudiar nuevamente, llegado el caso, el código deontológico de la abogacía y repensar la forma de flexibilizar ciertos aspectos en caso de ser necesario. Algo tendrá que decir también el Consejo General de la Abogacía Española y, por ende, los distintos colegios de abogados.

Lo que es toda una realidad que la tecnología ha llegado para ofrecernos no solo más facilidades en nuestro día a día, sino nuevas oportunidades de negocio y emprendimiento.

Francisco Javier Marín Moreno
Socio fundador de Cardador & Marín Abogados.

Este artículo ha sido publicado en el Diario La Ley, dejamos enlace: https://bit.ly/2Jv7CrB